ASOCIACIÓN CAMINOS DE ARTE RUPESTRE PREHISTÓRICO
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EL PRIMER ARTE

El término arte rupestre -“arte sobre roca” en sentido etimológico- se utiliza para designar las pinturas, grabados y relieves realizados sobre rocas naturales, inamovibles, por grupos humanos prehistóricos; se aplica también al arte similar realizado por tribus (grupos prehistóricos actuales) de época moderna y contemporánea.

EL PRIMER ARTE

El término, como vemos, no tiene en sí mismo un valor indicativo cronológico. Culturalmente, tanto los grupos prehistóricos, como los más próximos en el tiempo a nosotros (aborígenes australianos, esquimales, bosquimanos africanos, etc.), tienen en común un nivel tecnológico similar (carencia de metalurgia, o con ésta en una fase muy elemental), y una organización social también equiparable, que puede asociarse con la denominación de “bandas” o de “tribus”. Más importante es la constatación de que nos referimos mayoritariamente a grupos de economía depredadora -cazadores y recolectores-, o en los que la caza tenía un papel económico o cultural importante (arte rupestre paleolítico), aunque también existan expresiones de arte rupestre vinculadas a la ocupación extensiva del espacio y a los orígenes de las prácticas de la trashumancia ganadera (arte rupestre del Neolítico y de la Edad de los Metales).

El universo del Arte Rupestre: Su dispersión en el mundo

El arte rupestre constituye, sin duda alguna, la expresión artística de mayor duración y universalidad: la única con más de 30.000 años de vigencia ininterrumpida y una distribución por toda la Tierra. Una reciente publicación de UNESCO cifra en cerca de 1.000 las zonas con arte rupestre en nuestro planeta. Las principales, en razón de su magnitud o singularidad, tienen la siguiente distribución:

  • Asia: 38 zonas repartidas en 14 países
  • África: 31 zonas repartidas en 23 países
  • América: 34 zonas repartidas en 14 países
  • Europa: 29 zonas repartidas en 19 países
  • Oceanía: 12 zonas repartidas en 9 países

EL PRIMER ARTE

La importancia y trascendencia de este patrimonio queda reflejada también en la lista siguiente, que recoge los lugares de arte rupestre inscritos en la lista del Patrimonio Mundial:

  • Argelia: Tassili n´Ajjer, 1982
  • Australia: Parque Nacional de Kakadú, 1981-1987-1992
  • Brasil: Parque Nacional de la Sierra de Capivara, 1991
  • España: Cueva de Altamira, 1985; Arco Mediterráneo, 1998;
    Cuevas de la Región Cantábrica, 2008; Siega Verde, 2010.
  • Portugal: Val de Côa, 1998.
  • Francia: Cuevas con arte rupestre del valle de la Vézère, 1979
  • Italia: Arte rupestre de Val Camonica, 1979
  • Libia: Arte rupestre de Tadrart Acacus, 1985
  • Méjico: Pinturas rupestres de la sierra de San Francisco, 1993
  • Noruega: Yacimiento con arte rupestre de Alta, 1985
  • Suecia: Grabados rupestres de Tanum, 1994

Europa, con sus más de 900 yacimientos con arte rupestre, constituye una de las zonas más conocidas y significativas del panorama mundial, albergando más del 40% del total de lugares rupestres de toda la Tierra.


Un Itinerario Cultural Europeo para el primer Arte de la humanidad europea.

Por Itinerario Cultural Europeo se entiende un recorrido que abarca varios países o regiones, y que se organiza alrededor de temas cuyo interés histórico, artístico o social se revela como europeo, en función del trazado geográfico del itinerario, o bien en función de su contenido y de su significación.

EL PRIMER ARTE

En este marco, primero la Red Europea Primeros Pobladores y Arte Rupestre Prehistórico ( constituida por las regiones de Ariège -Midi-Pyrénnées-, Aragón, Cantabria, Asturias, Ciudad Rodrigo -Castilla y León-, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana y Andalucía), conjuntamente con las Consejerías y Departamentos con competencias en Patrimonio Cultural y Arqueológico de las regiones asociadas a este proyecto Interreg IIIB SUDOE, y desde 2007, la Asociación Internacional Caminos de Arte Rupestre Prehistórico (A.I.CARP), diseñaron una propuesta técnica de Itinerario Cultural Europeo cuyos fines eran y son: conservar, conocer, difundir y facilitar a la sociedad la visita al legado de los primeros pobladores prehistóricos del continente europeo, con sus manifestaciones artísticas rupestres como principal eje temático.

El Itinerario Cultural Europeo que el Consejo de Europa aprobó en Mayo-Junio de 2010, y cuyo título da nombre a la asociación internacional que lo gestiona, se compone de enclaves arqueológicos de la Prehistoria europea que albergan manifestaciones rupestres prehistóricas de reconocido interés científico, artístico y cultural, incorporándose también museos y centros afines dedicados a la Prehistoria y el Arte Rupestre de Europa. Todos los enclaves poseen la Declaración de Bien de Interés Cultural, o equivalente, e incluso algunos de ellos poseen la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

EL PRIMER ARTE

Y es que, si antes de la actualidad ha existido una época en la que Europa formaba una auténtica unidad socio-cultural, ésa ha sido, sin duda, la Prehistoria.

Hace en torno a 1,2 millones de años, Europa fue poblada por el hombre por primera vez. Grupos de homínidos procedentes de África, o quizás de Asia (como sugieren recientes estudios en los yacimientos de Dmanisi, Georgia, y Atapuerca, España), comenzaban a ocupar el continente en un proceso lento, intermitente en ocasiones, pero ininterrumpido al final, que duró más de 700.000 años. Sin duda, la colonización humana de nuestro continente no fue sencilla para una especie que, procedente de sabanas y bosques tropicales, debía de enfrentarse a un “nuevo mundo”, mucho más frío y compartimentado geográficamente.

Hace unos 500.000 años, prácticamente todo el continente estaba ya poblado por la primera especie humana plenamente europea, el Homo heidelbergensis. Herederos de los primeros pobladores (Homo erectus/ergaster y Homo antecessor), estos homínidos nos legarán la primera gran cultura humana, el Achelense, basada únicamente en utensilios de piedra tallados de manera bifacial, de gran perfección en algunos casos, pero de una innegable tosquedad si los comparamos con los que, posteriormente, el hombre será capaz de realizar.

Estos primeros europeos van a evolucionar, prácticamente aislados del resto de poblaciones humanas de África y Asia, para dar lugar al homínido más representativo de la Europa del Paleolítico: el Hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis).

Los neandertales van a dominar toda Europa entre hace 200.000 y 35.000 años (momento en el que comienza su rápida -y aún misteriosa- extinción). Suya es la cultura Musteriense, la cual incorpora, además de instrumentos líticos característicos (de menor formato y mayor precisión técnica que los anteriores), las primeras manifestaciones conocidas de pensamiento simbólico, como las estructuras funerarias, o algunas ingenuas y nunca figurativas representaciones sobre hueso y piedra basadas en trazos paralelos y líneas inconexas. En esta época, toda Europa presenta una población autóctona, una cultura común y unas formas de vida y subsistencia humanas análogas.

La irrupción de nuestra especie (Homo sapiens), que procedente de África va a desplazar a los neandertales (seguramente favoreciendo el proceso de extinción de éstos), va a suponer la aparición en Europa de la expresión cultural más característica de la especie humana y la plasmación inigualable de un pensamiento simbólico mucho más rico y complejo que el desarrollado por los neandertales, el Arte.

Entre la llegada de nuestra especie, y el final del Paleolítico (hace unos 10.000 años), las cavidades de Europa, muy en especial las del Sudoeste del continente (el centro y el norte del continente se encontraban prácticamente deshabitadas y bajo los efectos de la última glaciación), comenzarán a llenarse de representaciones de animales, antropomorfos y signos que constituyen, en su conjunto, la mayor concentración de Arte Paleolítico del mundo y uno de los más importantes y espectaculares legados culturales que Europa conserva de su largo pasado.



Del resto de la Prehistoria, con el hombre moderno ya como único protagonista, Europa alberga infinidad de yacimientos, vestigios y obras de arte rupestre, principalmente en abrigos y afloramientos rocosos. En Europa, y ya en época post-paleolítica, se desarrollan los estilos conocidos como Aziliense, Macroesquemático y Levantino, estos dos últimos desarrollados entre los finales del Mesolítico y el Neolítico, a los que sucederá el Arte Esquemático, que durante las Edades del Cobre y el Bronce será la plasmación del pensamiento trascendente humano en todo el continente.

Conscientes de la importancia que para Europa tienen las expresiones prehistóricas y, muy en especial, el arte rupestre, y teniendo muy en cuenta el hecho de que la mayor parte de las evidencias artísticas prehistóricas se localizan actualmente en zonas rurales, la A.I. CARP toma ahora la iniciativa de desarrollar el Itinerario Cultural Europeo “Caminos de Arte Rupestre Prehistórico”, uniendo para ello a las regiones y países de Europa que albergan manifestaciones rupestres.



En conjunto, las regiones representadas en esta ruta cultural del Consejo de Europa albergan aproximadamente el 95% de la oferta de Arte Rupestre abierta al turismo en Europa, incluyendo las principales ofertas en forma de cuevas con Arte Rupestre Paleolítico, abrigos con Arte Levantino y Esquemático y los petroglifos y cámaras megalíticas en donde igualmente encontramos muestras de arte Esquemático.