Cronología de las representaciones rupestres: El barrio de bodegas está formado en la actualidad por unos doscientos calados y su complejo entramado de galerías y excavaciones subterránea. Estas bodegas son lineales, contando con estructuras similares, aunque desde las dataciones más tempranas, adscritas al siglo XVIII, es habitual encontrar modificaciones y reestructuraciones.
Descripción general del destino: El Barrio de Bodegas se encuentra formado por decenas de bodegas familiares excavadas en la roca, también llamas “calaos” o “cuevas”. Estas bodegas están construidas en tres niveles diferentes de altura dentro del talud, a las que se puede acceder a través de estrechos caminos que las conectan entre sí. Su orientación al norte se buscaba para procurar que el sol no calentara su interior, buscando mantener unas temperaturas frescas y húmedas entre los 13 y 15 grados. Cada bodega cuenta con unas dimensiones bastante amplias, con forma de túnel largo excavado en la roca y un techo redondeado como una bóveda, presentando algunas de ellas refuerzos con madera o piedra. Dentro del conjunto, existía una división de las propias bodegas, encontrando que algunas tuvieron la función de hacer y guardar el vino, mientras que otras fueron usadas como almacenes o pequeños cuartos a los lados del pasillo principal. Algunas de estas bodegas cuentan con sistemas incorporados de agujeros o conductos llamados “troneras” o “toberas” por donde se tiraban los racimos de uvas traídos desde los viñedos. Las uvas caían a través de estos conductos directamente al lagar, donde se pisaban o prensaban. La tipología más habitual es la excavación horizontal a la misma altura, sin contar con desniveles, aunque estas alteraciones del terreno se pueden encontrar como obras posteriores a las bodegas originales. El proceso de uso de las bodegas comenzaba en la parte exterior y más elevada del talud, en la que se sitúa la “lucera”, una especie de chimenea con una pequeña puerta frontal desde la que se recogía la uva, que caía por gravedad al lagar de cada calado. En estos calados, dicho lago, se ubica en la entrada, junto a una pila dedicada a la extracción del vino después de haber pisado las uvas. Las dimensiones de esta estructura tienen por lo general dos metros de profundidad con capacidades entre las 1000 y 2000 cántaras. En ocasiones, en las cavidades más grandes se pueden encontrar hasta los lagos. Algunas bodegas contaban con prensa, pero en otros casos, estas se compartían. Cerca del lago se emplazaban las “pilas”, con las que se conseguía extraer el vino y trasladarlo a las cubas. En el interior de las cuevas se disponen espacios u oquedades laterales para las cubas, que solían tener como medidas o 90 o 200 cántaras. El fondo de las bodegas se empleaba como almacén de barricas y botellas.
Historia del sitio: Las bodegas que conforman el barrio se excavaron con el objetivo de mantener el vino en buenas condiciones durante todo el año. La vinculación de Quel al cultivo de la vid aparece mencionada desde 1327, pero la historia de sus bodegas es algo más reciente. El barrio vivió su mejor momento durante los siglos XVIII, XIX y XX, mencionándose en la zona para 1752 hasta 224 bodegas, y para 1851, 350. Sin embargo, a finales del XIX, una plaga llamada filoxera destruyó numerosos viñedos de La Rioja, forzando la transformación de muchos cultivos de la vid en olivos y almendros, afectando al uso de los calados. Con el paso del tiempo, el cultivo se fue recuperando, pero con la creación en 1947 de una cooperativa que reunía toda la uva del pueblo para hacer el vino, muchas bodegas familiares dejaron de utilizarse, abandonándose o siendo transformadas en almacenes, trasteros o merenderos. Desde comienzos de siglo, gracias a la asociación del barrio de bodegas de Quel, al Ayuntamiento y a grupos de desarrollo rural, se han realizado proyectos de restauración y conservación de algunas bodegas para su puesta en valor.
Descripción de los recursos museográficos: Las bodegas han comenzado en 2025 a realizar visitas abiertas al público en forma de museo. Muchas de ellas siguen funcionando de forma tradicional y otras se están restaurando para convertirlas en museos o lugares para realizar catas de vino y visitas guiadas. Sin embargo, cada año desde 2018 se celebra una fiesta del vino sobre el mes de julio llamada “Enoexperiencia BQ”. Durante este evento, los dueños de las bodegas y el Ayuntamiento abren sus calados al público, permitiendo a sus visitantes verlas por dentro, probar vinos y productos típicos, y disfrutar de música en directo. Además, la página oficial cuenta con “tours online” que permiten visualizar cada bodega, tanto desde el exterior como a través de radiografías 3D de cada estructura.